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Entrevista a Estefanía Escolano

2 Mar 2026

@FRANORTIZ_RETRATISTA_Z6II

«Emprende desde lo que sabes hacer, con tus manos y tu corazón, y conviértelo en el motor que mantenga vivo tu pueblo»

 

«Micro’Van belleza sobre ruedas» es un proyecto innovador de autoempleo que transforma una furgoneta en un salón de belleza móvil. Su misión es acercar el bienestar a los núcleos rurales de Andalucía donde este tipo de prestaciones han desaparecido.

Fundada por Estefanía Escolano Ávila, esta iniciativa combina emprendimiento, movilidad y contacto humano para mejorar la autoestima y la calidad de vida de mujeres y personas mayores. Al evitar desplazamientos innecesarios y fomentar el desarrollo local, Micro’Van combate activamente la despoblación. Este proyecto es la prueba de que la innovación puede ser humana, cercana y rural, generando empleo digno allí donde otros modelos no llegan.

¿Cuál es tu vínculo con el mundo rural? ¿Has vivido siempre en el mundo rural?

Mi vínculo con el mundo rural viene desde pequeña por mi padre, que se crio en Cubla, un pueblo de Teruel de apenas 50 habitantes donde siempre veraneamos. Desde entonces, siempre me ha encantado visitar pueblos rurales. Yo vivía en Valencia y, como siempre digo, era una «chica de pueblo» atrapada en una ciudad; cuando podía, hacía escapadas al mundo rural.

¿Qué te motivó a iniciar tu actividad (desplazarte al entorno rural en su caso)?

Lo que me motivó a iniciar «Micro’Van belleza sobre ruedas» fue darme cuenta de que en muchos pueblos rurales habían desaparecido servicios básicos de cuidado personal, mientras que la población seguía allí. Vi a mujeres mayores, a personas sin coche o con movilidad reducida, que tenían que desplazarse kilómetros para algo tan sencillo como cuidarse. Entendí que no era una falta de demanda, sino una falta de acceso.

También me impulsó una necesidad personal: crear un proyecto que encajara con mi forma de vida y mis valores. No buscaba un modelo rígido ni urbano, sino uno que me permitiera moverme, habitar el territorio y trabajar desde el contacto humano. Decidí unir mi oficio, mi pasión por el medio rural y mi manera de vivir bajo el concepto de «traviajar». Emprendí para demostrar que se puede trabajar con dignidad desde lo pequeño, con las manos, con cercanía y con propósito, reafirmando que el trabajo autónomo es una herramienta real de transformación social.

¿En qué consiste tu proyecto? ¿Dónde encontraste la inspiración para desarrollarlo, cómo surgió la idea?

La inspiración viene de poder juntar mi pasión, viajar y vivir en una furgoneta, con mi profesión, la estética. Quería emprender de una forma diferente, trabajando en los pueblos rurales, el entorno que más me gusta, haciendo un bien social. Buscaba tener la sensación para siempre de que ya «no estoy trabajando, si no disfrutando lo que hago». La idea surgió durante un viaje en autocaravana por Cantabria con un amigo, mientras le comentaba que estaba cansada de trabajar para los demás y quería hacer algo diferente, en esa conversación nació «Micro’Van».

¿En qué punto está tu proyecto (empezando, reformulando, es un negocio familiar…)?

Actualmente, «Micro’Van belleza sobre ruedas» se encuentra en una fase de consolidación y crecimiento. Tras su puesta en marcha y primer año de actividad, el proyecto cuenta con clientela estable en varios pueblos rurales, una facturación sostenida y un modelo de trabajo autónomo viable.

En este momento, el negocio está enfocado en reforzar rutas, ampliar el impacto social y profesionalizar aún más la gestión. El objetivo es sentar las bases para su futura expansión, manteniendo siempre la esencia humana, cercana e innovadora que lo define.

¿Cómo te preparaste para desarrollar tu idea de negocio en el medio rural? ¿A qué servicios acudiste? ¿Te sirvió de apoyo?

Para desarrollar Micro’Van Belleza sobre ruedas en el medio rural me preparé, sobre todo, desde la experiencia directa y la escucha del territorio. Antes de poner el proyecto en marcha recorrí pueblos, hablé con mujeres, asociaciones y ayuntamientos, y entendí de primera mano cuáles eran las necesidades reales y las dificultades de acceso a servicios.

De forma complementaria, acudí a servicios y programas de apoyo al emprendimiento, como «Andalucía Emprende» (CADE) y a iniciativas de acompañamiento como «Que Vivan los Pueblos» de Yoigo, que me ayudaron a ordenar la idea, validar el modelo de negocio y ganar seguridad como trabajadora autónoma.

Estos apoyos fueron útiles a nivel de orientación y visibilidad, aunque gran parte del desarrollo del proyecto ha sido autogestionado, aprendido sobre la marcha y adaptado a la realidad rural, donde no siempre existen soluciones estándar. La combinación entre formación, acompañamiento y experiencia real en el territorio fue clave para que el proyecto pudiera salir adelante y consolidarse.

¿Con qué barreras te has encontrado para desarrollarlo? ¿alguna específica por ser mujer? Específicas del medio rural y otras que considere importantes.

Para desarrollar Micro’Van Belleza sobre ruedas me he encontrado con barreras propias del medio rural, como la dispersión geográfica, los largos desplazamientos y la falta de infraestructuras pensadas para proyectos móviles e innovadores.

También he afrontado dificultades en algunas ayudas y premios (no todos) ya que el proyecto no encaja ni en los modelos rurales tradicionales ni en los tecnológicos. Al principio me costó mucho conseguir los papeles legales, ya que al ser algo innovador sin un estudio del mercado, era difícil encontrar apoyo.

Por ser mujer, he vivido la infravaloración de los trabajos de cuidado y estética, así como prejuicios hacia una forma de emprender autónoma, móvil y poco convencional. A todo ello se suma la escasa valoración del trabajo manual y del contacto humano frente a la innovación tecnológica, lo que ha sido un reto constante para dar visibilidad y reconocimiento al proyecto.

Estefanía Escolano Avila | «Micro’Van belleza sobre ruedas»

¿Crees que tu sector (producto/servicio) está muy masculinizado?

Los servicios de estética no, pero la movilidad, conducir un vehículo grande por carreteras rurales, sí.

¿Cómo conociste el Programa Desafío Mujer Rural? ¿En qué ha ayudado al desarrollo de tu idea?

Os conocí a través de las redes sociales, me puse en contacto por email y decidieron ayudarme con la visibilidad. Aunque mi proyecto ya llevaba dos años creado cuando conocí a Desafió Mujer Rural, estoy convencida de que ahora en adelante podré contar con ellas para desarrollar más mi proyecto.

¿Cómo crees que tu proyecto afecta al tejido o la economía de tu comunidad? ¿y qué valor añadido aporta al medio rural?

Creo que Micro’Van Belleza sobre ruedas afecta al tejido y a la economía de mi comunidad de una forma directa y muy concreta. Por un lado, genera actividad económica donde no la había, creando un servicio estable en pueblos pequeños y contribuyendo al mantenimiento del trabajo autónomo en el territorio. Además, el proyecto consume productos y servicios locales, colaborando con asociaciones, comercios y profesionales del medio rural.

El valor añadido que aporta al medio rural va más allá de lo económico. Micro’Van recupera servicios que se habían perdido, mejora la calidad de vida de las personas y refuerza la autoestima, especialmente de mujeres y personas mayores. También ayuda a combatir el aislamiento y la despoblación, demostrando que es posible emprender, vivir y trabajar en los pueblos con modelos innovadores, humanos y sostenibles, que ponen a las personas en el centro.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Mis próximos proyectos se centran en consolidar y evolucionar Micro’Van Belleza a través de una estructura más sólida, basada en los módulos de trabajo y formación que he ido creando a partir de la experiencia real en el medio rural.

Estos módulos nacen de la práctica diaria y responden a necesidades concretas del territorio. Incluyen, por un lado, módulos de servicios que permiten adaptar la oferta de estética y bienestar según el tipo de pueblo, la edad de las personas atendidas o el contexto social, facilitando un modelo flexible y sostenible. Por otro lado, he desarrollado módulos de talleres de cuidado facial, autoestima y bienestar, pensados para asociaciones de mujeres, centros sociales y colectivos rurales, donde el cuidado personal se convierte también en un espacio de encuentro, conversación y empoderamiento.

Además, he creado módulos de acompañamiento e inspiración al emprendimiento, basados en mi propia experiencia como trabajadora autónoma en el medio rural. A través de charlas y ponencias, comparto no solo los logros, sino también las dificultades reales de emprender, vivir y trabajar sobre ruedas, poniendo en valor el trabajo manual, la cercanía y la resiliencia. A medio plazo, estos módulos permitirán replicar el modelo Micro’Van mediante colaboraciones o franquicias rurales, ofreciendo a otras profesionales una estructura clara, adaptable y humana para emprender sin abandonar su territorio.

El objetivo es crear una red de proyectos autónomos que compartan valores, metodología y compromiso con el medio rural. En definitiva, mis próximos pasos no buscan crecer de forma descontrolada, sino crecer con sentido, utilizando los módulos como herramientas para generar empleo, fijar población y demostrar que el trabajo autónomo puede ser innovador, digno y profundamente humano.

¿Cómo ves (tu sector) en el medio rural? ¿Qué recomendaciones les harías a las mujeres que quieren emprender en el medio rural?

Veo el sector de la estética y el bienestar en el medio rural con mucho futuro, siempre que se adapte a la realidad del territorio. En los pueblos existe una demanda real, aunque a menudo invisible, porque las personas no siempre pueden desplazarse o no tienen alternativas cercanas. El reto no es la falta de clientela, sino ofrecer modelos flexibles, cercanos y sostenibles que entiendan los ritmos rurales y pongan a las personas en el centro.

El sector tiene potencial para generar empleo, fijar población y recuperar servicios que se han perdido, especialmente cuando se trabaja desde la proximidad y el contacto humano. A las mujeres que quieren emprender en el medio rural les diría que escuchen primero al territorio y que no intenten copiar modelos urbanos sin adaptarlos; que confíen en su oficio, en su experiencia y en su capacidad de crear soluciones propias.

Emprender en el medio rural no es fácil: requiere paciencia, constancia y mucha resiliencia, pero también ofrece una enorme libertad y un impacto real. Les recomendaría que no se infravaloren y que busquen apoyo cuando lo necesiten, pero que no esperen permiso para empezar. Y, sobre todo, que recuerden que su trabajo, sus manos y su presencia tienen un valor que ninguna máquina puede sustituir.

Por último, una frase con la animarías a otras mujeres a emprender en el medio rural.

«No esperes a que el medio rural cambie para ti: emprende desde lo que sabes hacer, con tus manos y tu corazón, y conviértelo en el motor que mantenga vivo tu pueblo».
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