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Entrevista a Alexandra Flórez

1 May 2026

AFB

«Mi trabajo conecta con la herencia de muchas mujeres rurales que han trabajado la tierra y los oficios durante generaciones»

 

Alexandra Flórez es la creadora de «AFBARTE®» un taller artesano ubicado en Sargentes de La Lora, Burgos, especializado en el diseño y fabricación de productos en madera que combina técnicas tradicionales con tecnología digital, apostando por una producción sostenible y una gestión consciente del entorno. A través de productos únicos y talleres educativos, Alexandra convierte la artesanía en un motor de innovación y cohesión social. Su trayectoria visibiliza el papel estratégico de la mujer como generadora de cultura y empleo, demostrando que el talento femenino es la pieza clave para un medio rural dinámico, conectado y con futuro.

¿Cuál es tu vínculo con el mundo rural? ¿Has vivido siempre en el mundo rural?

Todo empezó cuando llegué a España, por amor. Mi pareja y su familia son de Sargentes de la Lora, y fue a través de ellos que conocí este entorno. Poco a poco, ese lugar que al principio era nuevo para mí se convirtió en mi hogar. Por eso Afbarte® se desarrolla aquí, en este maravilloso pueblo, porque conecta con mi historia personal y con la forma de vida que quiero construir: más consciente, más cercana y con raíces.

¿Qué te motivó a iniciar tu actividad (desplazarte al entorno rural en su caso)?

Me motivó el deseo de construir algo propio, algo que naciera desde dentro y tuviera sentido para mí. El taller en el pueblo me permite estar más cerca de la naturaleza, practicar una relación más consciente con el entorno, incluso desde algo tan cotidiano como la poda, y vivir de una forma más conectada. Además, es un lugar espectacular para crear experiencias donde las personas no solo trabajan la madera, sino que también conectan con el entorno y consigo mismas. Para mí, Afbarte® no es solo artesanía, es una forma de conectar con mi ser. Trabajar con la madera y crear piezas únicas también es parte de mi forma de comunicarme con el mundo: es un lenguaje donde se mezclan la sensibilidad, la técnica y la creatividad.

¿En qué consiste tu proyecto? ¿Dónde encontraste la inspiración para desarrollarlo, cómo surgió la idea?

Afbarte® nace de una necesidad muy personal de unir dos partes de mí: la ingeniería y la artesanía. Durante mucho tiempo sentí que eran caminos separados, hasta que entendí que podían convivir y enriquecerse mutuamente.

Pero también hay algo más profundo. Mi proyecto es una forma de dar valor a un oficio que siento que no siempre se ve o se reconoce como merece: el trabajo en madera. A través de las piezas que creo y, sobre todo, de las experiencias y talleres, especialmente con niños, busco que las personas vuelvan a tocar, a experimentar, a crear con sus propias manos.

La inspiración surge de ahí, de querer compartir esa conexión. No es solo hacer objetos, es generar momentos donde la gente descubre la madera, el proceso y, en cierta forma, también algo de sí mismos.

¿En qué punto está tu proyecto (empezando, reformulando, es un negocio familiar…)?

Siento que Afbarte® está en una fase muy bonita de crecimiento y evolución. Ya no es solo una idea, pero tampoco algo cerrado; está vivo, cambiando conmigo.

Estoy incorporando nuevas líneas, nuevas experiencias y también productos más escalables, siempre con el cuidado de no perder la esencia con la que nació. Para mí es importante que, aunque crezca, siga teniendo alma, que cada paso tenga sentido.

Es un proceso muy personal también, porque a medida que el proyecto evoluciona, yo también lo hago. Afbarte® no es algo externo a mí, es una extensión de lo que soy y de lo que quiero construir.

¿Cómo te preparaste para desarrollar tu idea de negocio en el medio rural? ¿A qué servicios acudiste? ¿Te sirvió de apoyo?

Antes de abrir el taller artesano, estudié técnicas escultóricas en madera, combinando mi formación en ingeniería industrial con lo aprendido en la Escuela de Arte de Burgos. Ese cruce entre lo técnico y lo artístico ha sido clave en todo el proceso.

Desde el principio he buscado apoyo en programas de emprendimiento. Empecé con la Fundación Caja Burgos, que me ayudó mucho a ordenar mis ideas y a dar forma al plan de negocio. Después, Adeco Camino me orientó sobre subvenciones y ayudas, algo muy importante al emprender en el medio rural. Más adelante, participé en el programa de mujeres emprendedoras del CEEI, donde pude crecer y formarme en áreas como ciberseguridad, oratoria o marketing. Y tras esa etapa, di un paso más entrando en el programa para empresas del CEEI, lo que marcó también un cambio importante en el proyecto: pasar de autónoma a Sociedad Limitada.

Todas estas experiencias me han ayudado no solo a organizar y hacer crecer el negocio, sino también a abrir la mente, conocer otras formas de hacer y entender que emprender también es un proceso de aprendizaje continuo.

¿Con qué barreras te has encontrado para desarrollarlo? ¿alguna específica por ser mujer? Específicas del medio rural y otras que considere importantes.

No he sentido barreras directamente por ser mujer en mi caso, pero sí he notado que emprender en el medio rural tiene sus propios retos. Aquí no te puedes quedar esperando a que las cosas pasen, tienes que salir a buscarlas constantemente. Eso implica moverte, abrirte a otros espacios y buscar alternativas: desde vender por internet hasta crear experiencias en plataformas como Airbnb, o llevar el proyecto más allá del propio entorno.

Para mí también ha sido muy importante apoyarme en asociaciones y redes que comparten valores conmigo, como colectivos de mujeres rurales o entidades como FOACAL. Sentirte acompañada, compartir experiencias y ver que hay más personas en caminos similares te da mucha fuerza para seguir.

Al final, más que una barrera, lo veo como una forma distinta de emprender, que te obliga a ser más creativa, más activa y a construir tu propio camino.

¿Cuáles son las mujeres referentes que te han inspirado? ¿Alguna relacionada con el medio rural?

La verdad es que no tengo un único referente en particular. Me inspiran muchas mujeres en distintos lugares del mundo que están creando cosas increíbles con sus manos, trabajando con materiales y dando valor a los oficios desde una mirada muy personal.

Sí que hay artistas que me llaman especialmente la atención, como Ursula von Rydingsvard, una escultora que trabaja la madera a gran escala de una forma muy orgánica y emocional. Sus piezas tienen mucha fuerza, pero al mismo tiempo transmiten algo muy íntimo, muy conectado con la materia.

Más allá de nombres concretos, también me inspiran profundamente muchas mujeres del medio rural que, sin reconocimiento, han trabajado la tierra, los materiales y los oficios durante generaciones. Siento que de alguna manera mi trabajo también conecta con esa herencia.

¿Crees que tu sector (producto/servicio) está muy masculinizado?

Creo que depende mucho desde dónde se mire. En mi experiencia, no siento que sea un sector necesariamente masculinizado, sino que está en transformación.

Cada vez hay más mujeres aportando su visión, su sensibilidad y su forma de trabajar con los materiales, y eso está enriqueciendo muchísimo el oficio. En mi caso, nunca lo he vivido como una limitación, sino más bien como un espacio abierto donde cada persona puede encontrar su manera de expresarse. Para mí, trabajar la madera no tiene que ver con ser hombre o mujer, sino con la conexión que tienes con el material y con lo que quieres transmitir a través de él.

¿El apoyo recibido al desarrollar tu proyecto ha provenido de hombres y mujeres por igual?

En mi caso, el apoyo ha sido fundamental, pero sobre todo muy cercano. Mi familia ha sido un pilar muy importante en todo el proceso, y especialmente mi pareja, que ha marcado una gran diferencia. Emprender no es solo una decisión profesional, también es un camino personal, y sentir que tienes a alguien a tu lado que cree en ti, que te acompaña y que sostiene en los momentos más difíciles, cambia completamente la experiencia.

Más allá de si ese apoyo viene de hombres o mujeres, para mí lo importante ha sido la calidad de ese acompañamiento, la confianza y el impulso para seguir adelante incluso cuando las cosas no son fáciles.

¿El apoyo recibido al desarrollar tu proyecto ha provenido de hombres y mujeres por igual?

En mi caso, el apoyo ha sido fundamental, pero sobre todo muy cercano. Mi familia ha sido un pilar muy importante en todo el proceso, y especialmente mi pareja, que ha marcado una gran diferencia. Emprender no es solo una decisión profesional, también es un camino personal, y sentir que tienes a alguien a tu lado que cree en ti, que te acompaña y que sostiene en los momentos más difíciles, cambia completamente la experiencia.

Más allá de si ese apoyo viene de hombres o mujeres, para mí lo importante ha sido la calidad de ese acompañamiento, la confianza y el impulso para seguir adelante incluso cuando las cosas no son fáciles.

¿Cómo crees que tu proyecto afecta al tejido o la economía de tu comunidad? ¿y qué valor añadido aporta al medio rural?

Siento que Afbarte® aporta algo más que un producto, aporta una forma de vivir y de entender el entorno. Desde el taller se genera actividad, movimiento y también curiosidad, especialmente cuando realizo talleres o experiencias donde la gente viene y descubre el lugar. De alguna manera, también contribuye a dar visibilidad a que en un pueblo como Sargentes de la Lora pueden surgir proyectos creativos, innovadores y con proyección. Eso cambia la mirada, tanto desde dentro como desde fuera.

El valor añadido, para mí, está en esa conexión: entre las personas, la madera y el entorno rural. No es solo economía, es también cultura, experiencia y una forma de mantener vivo el vínculo con los oficios y con el territorio.

¿Cómo conociste el Programa Desafío Mujer Rural? ¿En qué ha ayudado al desarrollo de tu idea?

Conocí el Programa Desafío Mujer Rural recientemente y, aunque aún no llevo mucho tiempo participando, estoy segura de que me va a aportar mucho para desarrollar mi idea. Al mismo tiempo, siento que también puedo aportar desde mi entusiasmo y mis ganas de aprender y compartir experiencias con otras mujeres del programa.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Mis próximos proyectos están enfocados en llevar Afbarte® a otro nivel. Me gustaría desarrollar residencias artísticas que combinen la artesanía tradicional con nuevas tecnologías y diseño por ordenador, para que artistas y personas diseñadoras puedan explorar nuevas formas de crear, innovar y aprender juntas. Creo que esto nos permitirá crecer como taller y también aportar experiencias únicas a quienes participen.

¿Cómo ves (tu sector) en el medio rural? ¿Qué recomendaciones les harías a las mujeres que quieren emprender en el medio rural?

Creo que el medio rural tiene un gran potencial, lleno de oportunidades para quienes quieren emprender, aunque a veces pueda parecer un camino difícil. Mi recomendación para otras mujeres es que confíen en sus ideas, se atrevan a dar pasos adelante y busquen apoyos en programas, redes o comunidades que las acompañen. Lo más importante es no tener miedo de aprender, de equivocarse y de combinar lo que ya conocen con nuevas formas de hacer las cosas. Cada experiencia suma y nos permite crecer.

Por último… una frase con la animarías a otras mujeres a emprender en el medio rural.

En el medio rural hay espacio para crecer y crear; confía en ti y en lo que puedes lograr.
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