¿Cuál es tu vínculo con el mundo rural? ¿Has vivido siempre en el mundo rural?
Nací en una comunidad religiosa, cerca de Requena, donde todo el mundo se conoce y todo se comparte. Aunque vengo de familia tinerfeña, vivir cerca del mar siempre me ha seducido. Luego he vivido muchas mudanzas, entre pueblos y ciudades. Ahora vivo en Orba, Alicante, donde conservo esa mezcla de mar y pueblo que me hace sentir en casa. Hace unos diez años, cuando me divorcié, volví a lo rural, en plena etapa de crianza. Entonces tenían 2, 4 y 6 años. Este entorno es lo mejor que les podía ofrecer.
¿Qué te motivó a iniciar tu actividad (desplazarte al entorno rural en su caso)?
Mi motivación fue clara: acompañar a mujeres reales, con vidas reales, vivan donde vivan. Muchas mujeres en entornos rurales no tienen acceso a fisioterapia de suelo pélvico ni educación sexual de calidad. Yo quise que ese «no hay recursos aquí» dejara de ser una barrera. Por eso empecé en digital, para llegar donde los servicios no lo hacen.
¿En qué consiste tu proyecto? ¿Dónde encontraste la inspiración para desarrollarlo, cómo surgió la idea?
Mi proyecto acompaña a mujeres, en perimenopausia y menopausia, a deshacerse del dolor en las relaciones sexuales y recuperar su seguridad y bienestar. Trabajo desde la fisioterapia del suelo pélvico, el juego, la sensorialidad y la educación sexual con perspectiva de género.
Surgió de una mezcla de rebeldía y amor. Rebeldía porque nos han hecho creer que es normal vivir con dolor, baja libido, un prolapso o pérdidas de orina crónicas. Y amor al ser testigo de cómo se transforman sus vidas cuando reciben información clara, un espacio seguro y las herramientas necesarias para recuperar su bienestar.
¿En qué punto está tu proyecto (empezando, reformulando, es un negocio familiar…)?
Estoy en plena expansión: consolidando mis programas online, preparando una membresía trimestral y a punto de publicar mi primer libro. Además, estoy profesionalizando mis seguimientos para que cada mujer reciba acompañamiento de calidad sin depender de su código postal.
¿Cómo te preparaste para desarrollar tu idea de negocio en el medio rural? ¿A qué servicios acudiste? ¿Te sirvió de apoyo?
Me formé en una academia para fisioterapeutas pélvicas digitales, quería aprender a trasladar todos los recursos que ya tenía al formato on-line. Formo parte de muchos grupos de mujeres emprendedoras y networking donde aprendo mucho y me ayuda a sentirme acompañada, a pesar de estar “sola” en la zona. Participé en el programa «Crecemos Juntas» y, actualmente en «Desarrollo para Mujeres Emprendedoras». Ambos dirigidos a mujeres del medio rural. La red de apoyo que se crea entre nosotras, para mí es imprescindible. Sola no habría podido llegar hasta aquí.
¿Qué te aportaron los cursos y formaciones que has realizado para desarrollar tu negocio?
Las formaciones me han aportado conocimiento de redes sociales, he aprendido a hacer fotos, videos, cómo hablar en mis visitas y reuniones; y cómo me tenía que cuidar para compaginar mi trabajo y mi vida personal, organizar mi día a día y automatizar tareas. Aprendí a manejar WhatsApp, todo lo relacionado con Google, tiendas online, y Canva. He hecho muchos talleres y formaciones.
¿Con qué barreras te has encontrado para desarrollarlo? ¿alguna específica por ser mujer? Específicas del medio rural y otras que considere importantes.
La mayor barrera es el silencio. Hablar de placer femenino, dolor en las relaciones o menopausia todavía incomoda. En entornos rurales ese tabú se nota más, hay más pudor, más miedo al «qué dirán», más dificultad para encontrar espacios donde hablar de salud sexual sin juicios.
Y sí, ser mujer en un sector históricamente silenciado añade otra capa: cuestionan tu autoridad, tu temática y hasta tu lenguaje. Pero sigo adelante porque sé que lo que hago cambia vidas.
¿El apoyo recibido al desarrollar tu proyecto ha provenido de hombres y mujeres por igual?
La mayor parte del apoyo real ha venido de mujeres, tanto en el ámbito institucional como el personal.
¿Cuáles son las mujeres referentes que te han inspirado? ¿Alguna relacionada con el medio rural?
Todas las mujeres que he conocido de cerca en los programas me han inspirado. Veo en ellas la fuerza, la creatividad y la perseverancia en estado puro. Algunas siempre han vivido en el medio rural, otras han regresado a él tras años de vida en la ciudad. Son historias que gritan que «es posible».
¿Crees que tu sector (producto/servicio) está muy masculinizado?
La salud sí. La sexualidad también. Pero la fisiosexología está en un momento precioso: somos cada vez más mujeres devolviendo la voz a otras mujeres. Aun así, sigue habiendo discursos muy centrados en el modelo biomédico masculino, y poco en el placer femenino. Además, sigue siendo un tema tabú.
¿Cómo crees que tu proyecto afecta al tejido o la economía de tu comunidad? ¿y qué valor añadido aporta al medio rural?
Aporta salud y autonomía. Cuando una mujer recupera su bienestar, todo su entorno mejora: sus relaciones, su familia, y su trabajo. Además, ofrecer servicios especializados online garantiza que las mujeres que residen en entornos rurales reciban atención de calidad sin necesidad de desplazarse a la ciudad.
¿Cómo conociste el Programa Desafío Mujer Rural?
Lo conocí a través de redes y de otras mujeres emprendedoras que lo habían vivido. Me ayudó sobre todo a ordenar ideas, conectar con otras mujeres y sentir que mi proyecto tenía un lugar y un valor en el mundo rural y digital.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Estoy ilusionada con el lanzamiento de mi
primer libro,
que además es autobiográfico. Pretendo dar luz a muchas mujeres que hayan vivido experiencias de abuso sexual, mi experiencia es un ejemplo de superación.
Entre mis próximos retos, destaca afianzar mi programa para parejas que conviven con el dolor «entre sábanas». Mi objetivo es derribar tabúes e implicar activamente a las parejas —en su mayoría hombres—, en esa recuperación de una intimidad satisfactoria. Todo ello, mientras sigo haciendo crecer mi comunidad gratuita: un espacio seguro donde las mujeres pueden compartir sobre ese universo pélvico.
¿Cómo ves tu sector en el medio rural? ¿Qué recomendaciones les harías a las mujeres que quieren emprender en el medio rural?
Cada vez más necesario. Las mujeres rurales merecen acceso a una educación sexual de calidad y a todos los recursos para su salud pélvica. Mi recomendación es que no esperes tenerlo todo perfecto. Empieza pequeño, escucha a tu comunidad y crea algo que responda a una necesidad real. Y, sobre todo, busca red: emprender sola es duro; emprender acompañada es transformador.
Por último, una frase con la animarías a otras mujeres a emprender en el medio rural.
Tu voz, tu historia y tu proyecto merecen espacio. El mundo rural también es tuyo: ocúpalo, tienes permiso para hacerlo.