El Ministerio de Cultura
ha anunciado la apertura de una nueva línea de ayudas gestionada por la Dirección General de Derechos Culturales, orientada a fomentar proyectos suprarregionales de cooperación cultural en el medio rural. Esta iniciativa no solo busca combatir el desequilibrio territorial y la despoblación, sino que se alinea con el compromiso de garantizar que la cultura sea un espacio de inclusión y equidad para todas las personas, independientemente de su género o lugar de residencia.
La convocatoria pone el foco en la innovación colaborativa y la creación de redes. Para acceder a estas ayudas, los proyectos deberán ser realizados por agrupaciones de al menos tres agentes (entidades o profesionales autónomos) procedentes de tres comunidades autónomas distintas. Se busca así visibilizar y apoyar el trabajo de creadoras, gestoras culturales y emprendedoras rurales, cuya labor es fundamental para el sostenimiento del tejido social y económico en zonas de baja densidad demográfica. Al fomentar la colaboración entre regiones, se facilita que proyectos con perspectiva de género e identidad local ganen escala y sostenibilidad.
Las ayudas, integradas en el Plan Estratégico de Subvenciones 2024-2026, podrán ser solicitadas por entidades privadas (con o sin ánimo de lucro) y personas físicas inscritas en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) que operen en el sector cultural rural.
Los proyectos deben desarrollarse en municipios de menos de 30.000 habitantes (con densidad inferior a 100 hab/km²) o en localidades de menos de 5.000 habitantes. La cuantía máxima por proyecto será de 120.000 €, sin poder superar el 80% del coste total de la iniciativa. Las actividades y gastos subvencionables deberán ejecutarse entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2026.
Al enmarcarse en la estrategia de fortalecimiento de los derechos culturales, esta convocatoria reconoce la cultura como un bien público mundial. El enfoque de género es transversal en este objetivo: busca eliminar las barreras de acceso a la creación y el consumo cultural que históricamente han afectado de manera desproporcionada a las mujeres en el ámbito rural.



